La tecnología Blockchain parece encajar en muchos más rubros que el de la moneda digital. Por ejemplo: el periodismo.

Para sintetizar su génesis, esta tecnología es una plataforma de consenso distribuido que puede registrar las transacciones de dos partes de manera pública, verificable y permanente. Algunos entendidos afirman que esta tecnología es tan paradigmática y disruptiva que su revolución será similar a lo que fue Internet.

¿Cómo podría beneficiar al periodismo? permitiendo el pago de colaboraciones en cualquier lugar de planeta sin intermediarios y de manera transparente y segura. Es decir, las notas se podrían pagar en bitcoins sin necesidad de hacer engorrosos trámites de transacciones. Lo que es un hecho es que la flexibilización de la profesión tendrá esta nueva posibilidad.

En Argentina sólo quedan algunas agencias de noticias y serán necesarias nuevas voces autorizadas para contar al mundo lo que sucede. La idea de “agencia de noticias” digitales ya es un hecho. La idea de periodistas sin medios, también. En los últimos dos años, quedaron sin trabajo alrededor de 3.000 periodistas en Argentina debido al cierre de medios y la reducción de personal de diferentes empresas, además de los llamados a retiro voluntario en los principales diarios nacionales.

Pero más allá de nuestro país, la situación del periodismo está cambiando en todo el mundo y cada vez más plataformas de contratos freelance emergen en la web.

No hay demasiados datos de esta situación en Latinoamérica, salvo por el último censo de periodistas freelance organizado por un grupo de investigadores de la Escuela de Periodismo Portátil en en CensoFreelance.Org.

Por el momento, la oportunidad que brinda blockchain a empleados y empleadores es la desintermediación de canales económicos en primer lugar. Lo interesante de la automatización de los contenidos es que en sí mismos no tienen valor. El papel del “curador” de contenidos es el que sobrevivirá a la precarización de la profesión. Las fake news, Twitter y la información sin contexto que circula en la mayoría de los medios es materia prima sin calidad. Las personas de carne y hueso que tengan la reputación de poder analizar el contenido y aportarle lo que la profesión y el oficio brinda, podrán aprovechar esta nueva tendencia.