Niñas, adolescentes, señoras, chicas, pibas, bebas, madres, hijas, compañeras: miles de mujeres recorrieron ayer las calles para decir muchas cosas en el 8M mundial. Quien quiere oír, que oiga. 

Se podía leer los reclamos y las consignas en los carteles que cada una se había tomado el trabajo de realizar. Si no era sobre papel, era sobre una mochila, guardapolvo, cartelito o la misma piel.

No hubo disturbios, tampoco policía armada: esta vez el gobierno hizo la excepción y sólo había mujeres con chalecos que decían “Agentes de prevención”.

A lo largo de las calles pasaban las columnas. Algunas bailaban, otras tiraban papelitos o un humo verde que emocionó a todas las que lo vimos pasar.

Todas se paraban a sacarse fotos entre ellas. Ayer no había “conchudas” ni “hijos de puta”, quien haya prestado atención a los reclamos habrá visto -o escuchado- que el lenguaje nos determina y desde un genero representado por el genérico masculino, se hace lo que se puede. Por ejemplo, decir “yuta”.

Mi recorrido fue con amigas, nuestra columna fue espontánea y se armó de la mano de Vero Lorca, Flora Alkorta, Alejandra Bavera. Más tarde llegó Luciana Peker con Calu, Maru Rivero y sus amigas. No se podía caminar, a todas ellas las paraban para fotos, entrevistas y abrazos. Las redes dan fe de eso. Algo pasó este #8M en cada una de las mujeres que se movilizaron de Plaza de Mayo hacia Congreso.

Nosotras no nos callamos más. Espero que ustedes puedan escuchar lo que se dice, cómo se lo dice, y por qué se lo dice.

Aquí las fotos que saqué durante mi recorrido. En las redes, el resto de las historias.