En España, como en el resto del mundo, los taxistas odian a Uber: “trabajan de manera ilegal, es competencia desleal, no ofrecen garantías a los pasajeros”, y otros razonables argumentos. Sin embargo, hay una nueva amenaza a Uber, a los taxistas, al metro y a la vieja manera de pensar.

Se trata de Car2Go, una modalidad donde cualquiera puede tomar un auto eléctrico, hacer un trayecto y dejarlo en el lugar de destino. El único requisito, además de un módico pago, es presentarse en las oficinas para validar el carnet con sólo mostrar el registro de conducir, en persona.

El servicio de carsharing cuenta con alrededor de 6.000 autos eléctricos en 16 ciudades europeas y computa su cobro con tarifas por minuto, por hora o por día. Los autos son los Smartfortwo “car2go edition” y electric Drive, según el país.

Por ejemplo, para arrancar desde Madrid, la compañía ofrece por un precio de bienvenida sin costos extra, 19 centavos de euro por minuto (0,19€). En esta ciudad el auto es eléctrico y arribó a sus calles en noviembre de 2015, y ya cuenta con más de 50.000 usuarios en este país.

El carnet inicial tiene una cuota de validación o registro, únicos, de 19 euros. Luego, el costo de minuto es de 19 centavos, el costo por día (computando 24 horas) es de 59 euros y el costo por kilómetro, transcurridos los 50 km incluidos en el alquiler, es de 29 centavos. Los seguros, la recarga eléctrica, los impuestos, un trayecto de 50 km y hasta el estacionamiento en un parking o en zona azul y verde están incluidos en dichas tarifas.

En caso de tener algún problema, todo está incluido en este tarifario, como pérdida de llaves, costo de grúa o cruce de frontera.

El auto eléctrico tiene una autonomía de 135 Km con una sola carga de batería. Se los encuentra en la calle a través de la aplicación o de Google Maps. Una vez que lo encuentres, podes reservarlo hasta 30 minutos antes de llegar al lugar adonde esta ubicado o, si estás enfrente de él y está libre, hacerlo directamente. El auto se abre con el celular. Es ecológico y silencioso, permite reducir la contaminación en las ciudades y mejorar la movilidad de los usuarios.

 

Si bien este servicio ha sufrido actos de vandalismo, sus dueños lo catalogan como autos colaborativos o una nueva manera de tomar al transporte como público.

El servicio es una filial de Daimler AG, dueños de los Smarts (autos que utilizan para esta modalidad) y de Mercedez Benz. El servicio ya funciona en 31 ciudades del mundo y posee más de 1 millón de clientes. A diferencia de Uber o aplicaciones por el estilo, este servicio es parte de un fabricante de autos que, adaptándose a los conceptos actuales de movilidad, supo visualizar un negocio que recién comienza.