Antono

De la Exposición Universal de París salieron muchos dispositivos tecnológicos. La primera patente del fotomatón es de 1889 y fue en la Expo donde se mostró por primera vez una máquina similar. Pero la primera en instalarse en las calles, más exactamente las de Nueva York, fue la cabina del ruso Anatol Josepho: tenía cortinita y pantalla de fondo, como los que tanto añoramos. Adoptó el nombre de Photomaton aunque así era la firma francesa que comercializaba el equipo en paradas de colectivos y trenes. Luego fue comercializada por diferentes empresas, como la inglesa Photo-me. Con respecto a la tecnología, se usaban con monedas y ofrecían fotos en blanco y negro hasta 1970. En 1993 empezaron a salir a la calle las fotos sin flash, equipados con una cámara numérica -con captador electrónico- y con un tiempo de espera de sólo un minuto.

El Fotomatón o cabina de fotos. Ese que se hizo demodé en los 90, que revivió de la mano de la película Amelie (la trama del film de hecho gira en torno a uno de ellos) y que ahora se alquila para casamientos, eventos y todo tipo de festejos porque la autofoto, a pesar del boom de la selfie, nunca se fue.

Ahora mismo, en Berlín, dos alemanes decidieron invertir, recrear al fotomatón analógico y convertirlo el proyecto Photoautomat. Como si se tratara de una restauración de muebles, los artistas Ole Kretschmann y Asger Doenst lograron salvar algunos fotomatones del olvido.

El emprendimiento consistió en ubicar las cabinas en puntos estratégicos de la ciudad y ofrecer ¡como siempre! fotos por dos euros. Si alguien desea alquilar la máquina retro, puede hacerlo por 1.800 euros al día (fortuna). Las fotos son en blanco y negro.

En la página se puede ver el mapa de las ubicaciones de cada uno en las diferentes cuidades alemanas, así como también la historia del emprendimiento, los servicios e información relacionada a cada cabina.
En todo el mundo, este tipo de cabinas no pasó desapercibida. La artista Maya Kapouski desarrolló la muestra “Introduzca 3 monedas, son 4 disparos”, un trabajo a medias con su padre para retratar el crecimiento a través del ojo del fotomatón. 

MayraHoy, en Argentina alquilar una fotocabina para fiestas sale 4.000 pesos. Comprar una, 40.000. Se pueden encontrar en MercadoLibre pero también empresas dedicadas a este tipo de servicio, con algunos aditivos como “cabina interactiva” y otras yerbas.

Aquí abajo pueden ver la galería de fotos de este proyecto europeo. Hagan click que se despliegan más imágenes.