Qué redonda es la mesa virtual. Ahora Facebook es la vidriera exacta de una feria americana, de un mercado de pulgas o de un grupo de trueque, entre conocidos, amigos y amigos de amigos.

Hace un tiempo escuché entre bambalinas sobre “Cheap2cheap”. Yo estaba en el camarín del canal y una colega de otro certamen contaba todo lo que se había comprado en el grupo. Oportunidades reales.

Al poco tiempo alguien me lo recomendó en Twitter, pero no lo terminé de ver como fenómeno hasta que empecé a prestarle atención y buscar en Facebook cuál era el material que había y quienes participaban. Efectivamente, eran amigos, conocidos y amigos de amigos.

Hay oportunidades. También hay cosas lindas a buen precio y feas a mal precio. Ropa nueva, usada, muebles, colchones y hasta tuppers.

Lo llamativo y fabuloso es que además de artículos para el hogar y la moda, se venden departamentos y autos. Y esto si es interesante, una alternativa a MercadoLibre y a los grandes tandems de compra-venta en Internet que nos relaciona con desconocidos.

Cheap2Cheap tiene 3.100 miembros.

Cheap2Cheap capital federal tiene 3.000 miembros.

Deshacete en Palermo tiene 11.000.

Vendé y comprá lo que quieras tiene 70.000.

Cada uno puede tener subgrupos, derivados. A mayor cantidad de usuarios, más oferta pero menos personalización. Las ofertas son variadas como la cantidad de seguidores. Desde una casa con pileta a 650.000 dólares hasta un colchón a 4000 pesos o dos copas esmeriladas, usadas, a 85.

Los grupos tienen moderadores, gente con nombre y apellido que, sin ningún tipo de lucro, se toman el trabajo de organizar el desmadre que todo lugar multitudinario puede tener.

Cada zona tiene sus derivados, hay decenas de grupos cerrados y algunos funcionan mejor que otros.

El caso más emblemático es el de Cheap2Cheap, que en total cuenta con más de 200.000 miembros y cuenta con un reglamento propio y claro. Su caso es el más conocido y la organizadora, Macarena Rawson Paz, es la que se lleva los laureles del éxito de su emprendimiento.

Esta tendencia es tan solo una punta del iceberg que abrieron los portales de remate y que potenció Facebook con su modelo de negocios. Al tratarse de grupos cerrados, los que publican productos pueden incluir precios y hacer la transacción de intercambio de coordenadas dentro del marco de lo legal, sin pagar ningún tipo de comisión. En cambio, en una página pública, esto no está permitido porque se convertiría en una tienda de comercio electrónico y eso se cobra, según las reglas de Facebook. Por eso, en los cientos y cientos de sitios de moda y productos que encontramos en las redes sociales, no se puede poner precio y se manda por “inbox”. En cambio, en los grupos cerrados, somos amigos y sabemos de lo que estámos hablando. Es un recreo de Facebook y esperemos que siga sobreviviendo con el mismo espíritu que tienen los emprendimientos genuinos.