Un músico, un chef y un maestro pastelero crearon una propuesta de maridaje entre música y comida, mezclando lo crudo, lo cocido y el sonido. Titulada como performance, subrayada como experiencia multisensorial, se celebra una vez por mes en la Ciudad de Buenos Aires.

La semana pasada me invitaron a vivir una experiencia que combinaba sabores y sonidos, mis dos favoritos. Así fue que, con el comando #LadoB, nos acercamos a Otra Vuelta Bar en Palermo. Llovía mucho, no sabíamos adonde íbamos pero nos recibieron muy bien. Hablo de los anfitriones y del tapeo que llegó apenas nos sentamos en la barra: boquerón, alcaparra y tapenade sobre pan crocante al ajillo y pinta de cerveza artesanal tirada. Al ratito nomás, otro platillo con Solomillo curado a la sal y pimentón ahumado con labhne (ese queso crema griego) y aceite de oliva, para terminar con Endivia rellena con ricota fresca y anchoas.

Tanta originalidad y sabor se debía a que un grupo de artistas que decidieron nuclear sus ideas y materia prima y crear este certamen, celebrado en un pequeño bar de Palermo una vez por mes. Ahora sí, paso a contarles la experiencia, organizada por un músico, dos cocineros y sus secuaces.

Los sonidos estuvieron a cargo de Ciro Cavalotti, como músico, entusiasta y productor, con un teclado, una guitarra, una tablet, una computadora y más implementos técnico-musicales. Ciro es el inventor de la orquesta de tablets para niños y del famoso concierto de campanas que tanto dio que hablar años atrás.

Los cocineros se hicieron presentes en dos formas: a través de sus platos y a través de su presencia, que era, ni más ni menos, salir a escena para terminar de darle un toque personal y fresco a la comida.

Ellos son Diego Tommasone, a cargo de lo salado, y Rubén Darré, a cargo de lo dulce. Lo salado, magistral, tuvo el toque Tommasone, quien fuera el jefe de cocina de la tríada “Enfundá la Mandolina”, “Dale perejil al toro” y “Olivas ilustres”. Ahora, luego de una peregrinación por Latinoamérica en busca de sabores, le dio vida a su emprendimiento “Chirimoya“. Por eso, los platos principales se acompañaron de acertadas salsas para acompañar un sandwich de cochinita braseada en cítricos y especias con pan árabe o un hermoso chutney de frutas frescas.

Darré, que además de maestro pastelero es escultor y músico experimental, es capaz de cocinarle a los reyes, participa de mundiales gastronómicos, esculpir hielo y gestionar la confitería del sindicato argentino de pasteleros. Su papel fue deleitarnos con unas originales combinaciones de sabores dulces, acompañados en vivo, en el momento de que cada comensal se hacía de su porción, con una lluvia de menta, pimienta molida al instante o rocío de café ristretto que marinaba una esfera de queso philadelphia.

Los colaboradores explicaban en qué consistía cada uno de los pasos, hasta llegar a la otra estrella de la noche, el vino de finca Los Maza, Malbec Reserva 2013, que lo disfrutamos con los postres.

Todo delicioso, acompañado de buena música y gente, en un pequeño bar que, con los recursos disponibles, permitió este gran encuentro de emprendedores que buscan darle una vuelta de tuerca a su arte. Felicitaciones por eso.

En Agosto se celebrará la tercera edición. Pueden encontrar más información aquí.

Segunda edición de Performances de Sabor y Sonido