Es fascinante la gran cantidad de información que hay sobre las misiones a la luna y el poco conocimiento al respecto. Es que los mitos calan hondo en la sociedad. La partida de Eugene Cernan, el último astronauta en pisar la luna, es una buena ocasión para repasar estos fascinantes hitos de la humanidad.

Eugene Cernan murió el lunes a los 82 años de edad y es noticia en todo el mundo. No es para menos, cumplió el sueño de viajar tres veces a la luna, de ser el segundo norteamericano en caminar en el espacio y de ser el último en pisar la luna tras las misiones Apolo el 11 de diciembre de 1972. Previamente, había orbitado la luna en el Apolo 10 y alunizado en el Apolo 17.

El primer viaje al espacio fue a bordo de la cápsula Gemini 9 el 3 de junio de 1966, previa a las misiones Apolo. Si bien fue catalogada como parcialmente exitosa, pudieron regresar sin problema gracias a las maniobras del propio Cernan.

Ya con el programa Apolo en marcha, siguió con los logros que, ahora sí, serían rimbombantes a nivel mundial, pues Gemini había pasado más desapercibido. Con las misiones Gemini se preparó. Con el Apollo 10, en 1969, comandó como piloto el Módulo Lunar.

Imagen de la luna tomada por Eugene Cernan, en el Apolo 17.

Finalmente, en la misión Apolo 17, en diciembre de 1972, terminó de llenar la planilla de los hitos espaciales. Allí pasearon literalmente por la luna, al probar el módulo de aterrizaje sobrevolando la superficie lunar. Recorrieron con el vehículo lunar Rover  cerca de 35 kilómetros, pero tuvieron un gran problema, pues el módulo de aterrizaje empezó a girar sin control pero pudieron, junto a Tom Stafford, resolver la operación para volver con éxito. Fue la última visita del ser humano a la luna. Permanecieron, junto a Harrison H. Schmitt, tres días en el satélite y además, pasaron todo un día por fuera del módulo lunar para poder recolectar más de 100 kilos de material para volver a la tierra. Además, el propio Cernan, dejó las iniciales de su hija en el piso, algo que durará por siempre, por la ausencia de viento en la superficie lunar. Fue el 19 de diciembre de 1972 cuando esc las iniciales “TDC” de su hija Tracy. 

Rover Lunar.

Eugene A. Cernan montado en su vehículo lunar en la superficie de la luna.

Sus últimas palabras en ese entonces fueron: “Bob, soy Gene, estoy en la superficie, y como doy el último paso del hombre en esta superficie, de vuelta a casa por algún tiempo —aunque no hasta un futuro muy lejano—, simplemente me gustaría decir algo para la historia. Este desafío estadounidense de hoy ha forjado el destino del hombre del mañana. Y, al salir de la Luna en Taurus-Littrow, nos vamos como vinimos y, si Dios quiere, como volveremos, con paz y esperanza para toda la humanidad. Que Dios acompañe a la tripulación del Apolo 17”.

Fue la última vez qué, hasta el momento, el hombre piso la luna. Mucho después y en la última conversación que Cernan tuvo con el director de la NASA Charles Bolden, había expresado su deseo de ser un inspirador para los jóvenes de su nación para estudiar carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y para “que se atrevan a soñar y explorar”. Más allá del tinte norteamericano de sus dichos, la inspiración está para todo el planeta, inclusive, la luna.